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La estabilidad ya no es suficiente: lo que el nuevo talento espera de la marca empleadora

Foto del escritor: Krizia Urbina
Krizia Urbina
5 oct
4 min de lectura

Actualizado: 5 oct


Durante años, la estabilidad laboral fue uno de los principales motivos para permanecer en una empresa. Hoy, las nuevas generaciones están ampliando esa expectativa: buscan crecimiento, aprendizaje, flexibilidad, propósito y reconocimiento. Esto no significa que hayan dejado de valorar la estabilidad; lo que cambió es lo que entendemos por un “buen trabajo”. Para atraer y fidelizar al nuevo talento, las empresas necesitan revisar su marca empleadora, su propuesta de valor al colaborador (EVP - Employee Value Proposition) y la experiencia que realmente viven las personas.


Desde Capital Humano, el reto es evolucionar de ofrecer “un buen empleo” a ofrecer una experiencia que permita al talento crecer, aportar y encontrar sentido en lo que hace.


"La estabilidad sigue siendo importante, pero ya no es suficiente" Krizia Urbina, Gerente de Capital Humano.

¿Qué espera hoy el nuevo talento de una empresa?


Este cambio nos obliga a hacernos una pregunta necesaria: ¿seguimos ofreciendo lo que el talento necesita o simplemente lo que estamos acostumbrados a ofrecer? Uno de los principales retos que encontramos en las empresas es que todavía construimos la propuesta laboral alrededor de tres elementos: salario, estabilidad y beneficios. Siguen siendo importantes, pero hoy una persona también quiere saber quién será su líder, cuánto podrá aprender, qué oportunidades tendrá para crecer, cómo será tratada y si podrá equilibrar su vida personal con sus responsabilidades laborales.


Las nuevas generaciones llegan al mercado laboral con otras preguntas. Ya no preguntan únicamente “¿cuánto me van a pagar?”. También preguntan:


¿Qué voy a aprender?

¿Quién me va a liderar?



¿Podré crecer?


¿Qué impacto tendrá mi trabajo?

¿Cómo encaja este empleo en mi vida?

Debemos tener cuidado con la manera en que hablamos de las nuevas generaciones. Es fácil decir que “ya no tienen compromiso” o que “no quieren permanecer en una empresa”, pero esa interpretación simplifica una transformación mucho más profunda. Estas preguntas no deberían incomodarnos; deberían ayudarnos a revisar nuestras organizaciones y a preguntarnos qué podemos evolucionar para seguir siendo relevantes. No se trata de conceder todo lo que una persona solicita, sino de comprender qué genera valor para nuestros colaboradores y encontrar un equilibrio entre sus expectativas y las necesidades del negocio.


La brecha entre la marca empleadora y la experiencia del colaborador


Existe una regla sencilla: la marca empleadora nunca puede ser mejor que la experiencia del colaborador. Podemos tener una excelente propuesta en papel y una experiencia completamente diferente en la realidad. El talento escucha lo que la empresa dice, pero recuerda lo que la empresa le hace sentir.


  • Podemos comunicar que desarrollamos talento, pero si nuestros líderes no generan oportunidades de crecimiento, la promesa pierde credibilidad.

  • Podemos hablar de bienestar, pero si normalizamos jornadas interminables y disponibilidad permanente, la realidad será otra.

  • Podemos decir que tenemos una cultura cercana, pero si las personas sienten que no pueden expresar sus ideas o preocupaciones, esa cultura existe solo en el discurso.


Por eso, una marca empleadora atractiva no se construye únicamente con campañas o publicaciones en redes sociales. Se construye en cada interacción: en una entrevista, en la bienvenida de un nuevo colaborador, en una conversación con su líder, en una oportunidad de desarrollo y hasta en la forma en que una empresa gestiona una salida.



La verdadera marca empleadora se construye de adentro hacia afuera. Cada líder es un embajador de la empresa, cada proceso de selección comunica quiénes somos y cada decisión de Capital Humano transmite qué valoramos.


Cómo construir una propuesta de valor al colaborador (EVP) auténtica


El camino no está en crear beneficios aislados para atraer a las nuevas generaciones. Está en construir una Propuesta de Valor al Colaborador (Employee Value Proposition, EVP) auténtica, coherente y sostenible. Para lograrlo, conviene revisar cinco dimensiones:

Desarrollo

¿Estamos ofreciendo oportunidades reales para aprender y crecer?

¿Nuestros líderes saben escuchar, retroalimentar y desarrollar talento?

¿Estamos evaluando nuevas formas de trabajar sin perder de vista los resultados?

¿Las personas comprenden para qué hacen lo que hacen y se sienten identificadas con la organización?

¿Qué vive una persona desde que conoce nuestra empresa hasta que decide desarrollarse o cerrar su ciclo con nosotros?


Escuchar al talento: la base de una buena gestión del talento

Muchas de las respuestas están en algo que a veces olvidamos hacer: escuchar. Las encuestas de clima, las entrevistas de salida, las conversaciones con colaboradores, los focus groups, el análisis de rotación y los espacios de employee listening pueden mostrarnos lo que los indicadores por sí solos no siempre explican.


El nuevo rol de Capital Humano

Este cambio es también una oportunidad para nuestra profesión. Capital Humano ya no puede limitarse a administrar procesos: tenemos que comprender el negocio, interpretar las nuevas dinámicas laborales y convertir las necesidades de las personas en estrategias que también generen resultados.


Nuestro desafío no es simplemente lograr que las personas se queden, sino construir organizaciones donde quieran quedarse, crecer, aportar y recomendar el lugar donde trabajan. Esto requiere conversaciones diferentes con la alta dirección: hablar de talento, pero también de productividad; de bienestar, pero también de sostenibilidad; de experiencia del colaborador, pero también de resultados.


 ¿Qué estamos haciendo para que el talento quiera elegirnos?


Cada vez estamos más convencidos de que el desafío no consiste en “entender a los jóvenes”, sino en entender que el mundo laboral cambió. La estabilidad sigue siendo importante; lo que ha cambiado es su significado. Hoy, una empresa atractiva no es la que promete que nada cambiará, sino la que ofrece a las personas la oportunidad de evolucionar junto con ella. Las empresas que comprendan esta transformación podrán construir culturas más sólidas, líderes más preparados y propuestas de valor capaces de atraer y desarrollar talento.


Porque la pregunta que deberíamos hacernos como líderes de Capital Humano no es solamente “¿cómo hacemos para que el talento se quede?”, sino una mucho más poderosa: ¿Qué estamos haciendo para que el talento quiera elegirnos?


Escrito por: Krizia Urbina, Gerente de Capital Humano.





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